lunes, 25 de marzo de 2013

Carolina

Carolina

Cuando vi a Carolina en una calle de Oporto, no se lo dije pero me pensé para mi que aquel abrigo/trenca/o-como-narices-lo-quieran-llamar me recordaba al albornoz que todavía hoy esta colgado en la puerta de mi habitación en casa de mis padres. Es más, recuerdo haberlo exhibido orgullosamente en la única fiesta de pijamas a la que fui invitado, y de pensar que era una pena no tener una prenda de ropa para usar fuera de casa que pudiese recordar, de alguna manera, a aquel bonito pedazo de lana.
Por lo visto alguien en Zara (no $%&"#, nadie me pagó para decir la marca, me gustó tanto esta vez que fue solo cuestión de preguntar) también debe tener, en casa de sus padres o abuelos, un albornoz del que nunca en la vida querrá deshacerse.

[una bonita secuencia de este mismo albornoz de calle puede ser vista aquí; otros albornoces y complementos de la misma Carolina pueden verse alli]