domingo, 10 de marzo de 2019

10 años de este blog

10 años, incluso para un octogenario, son eso mismo que acabo de decir: 10 años. Para alguien que, como yo, no llegó siquiera a los 40, 10 años son mucho más. 10 años de Alfaiate (la palabra portuguesa para “sastre”) se han completado. Mucho ha cambiado el mundo entretanto. Primero de todo: (casi) toda la gente sabe lo que es un blog. Por no hablar de que tras estos 10 años, resulta difícil encontrar a alguien que entre blogger, wordpress, tumblr, facebook, instagram, linkedin, snapchat, twitter y pinterest, no haya tenido – en algún rincón de internet – una página personal donde se haya entretenido publicando textos, imágenes o videos, para un  público más o menos amplio.
Lo debo haber escrito aquí muchas veces, este blog cambió mi vida. Curiosamente nunca me presenté como blogger. Era, soy y hasta donde veo seguiré siendo, un tipo que tiene un blog. O dos (pero de eso ya hablaremos más adelante). Este blog me ha aportado muchas cosas buenas y me gusta pensar, que también aportó momentos divertidos a todos aquellos que pasaron por aquí. Puedo decir – con toda humildad – que siento que aporté algo singular. Tal vez porque cuando Alfaiate apareció, poca gente en Portugal, había perdido el tiempo acercándose a personas por la calle. Pero también porque, en este universo interminable de blogs cuyos autores fotografían a la gente por las calles de este mundo ahí fuera, sospecho que este tuvo casi siempre un acercamiento más personal, humano y, a veces, más literario, también. Pero 10 años son precisamente eso: 10 años. Y debería ser fácil de entender, para los pocos que todavía pasan por aquí, que me cansé de fotografiar gente por la calle. De la misma forma que, para ser completamente honesto, también me harté un poco de responder a las personas que, tan amablemente, todavía me preguntan "¿por qué no lo vuelves a hacer? (lo cual demuestra que a veces – maldita condición humana – también nos hartamos de las cosas por las que debemos estar agradecidos).
En algún momento pasé a tener la sensación que todo lo que me sucedía en la vida derivaba, directamente o indirectamente, del hecho de haber comenzado un día este blog. Ahora hay dos cosas que – más allá de cualquier duda – nunca habría hecho si no hubiese comenzado un día EL SASTRE DE LISBOA (y su versión original). Una es la marca CAIÁGUA, que acaba de estar presente en Pitti Uomo, invitada por la organización. "Los caiáguas" son aquello que suelo describir, de forma divertida pero hablando en serio, como los chubasqueros más bonitos del mundo.
La otra es algo que, con diez años de distancia, me recuerda este blog. ¿El qué? Otro blog. A HOUSE IN LISBON. Y si, creo que ya conseguí hacer algo singular con lo que mucha gente llamó de moda, el desafío es aún mayor cuando se trata de hacer un blog sobre inmuebles. Por otra lado lo que hoy se inaugura, ya me ha valido una historia única. Pero esa lo dejaré para otro día. Por ahora os dejo aquello que pretendo sea un acercamiento transparente al sector inmobiliario nacional y, más concretamente, a la transformación urbana de Lisboa y sus alrededores en los últimos años. A HOUSE IN LISBON. Espero que os guste.  A mí ya me está aportando el mismo gozo juvenil que sentí, en este mismo lugar, hace exactamente 10 años.
Un abrazo y (muchas) gracias
José Cabral

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