martes, 31 de marzo de 2015

Alexandre

Alexandre Rapaz 1 Alexandre Rapaz 2 Alexandre Rapaz 3 Alexandre Rapaz 4 Alexandre Rapaz 5 Alexandre Rapaz 6 Alexandre Rapaz 7 Alexandre Rapaz 8

Ya no fotografío con la misma frecuencia. Porque es raro que salga de casa máquina en mano, pero también porque, en las raras ocasiones que si lo hago, parece que necesito más motivos para abordar a alguien. Ningún motivo en concreto. O por lo menos ninguno que se me ocurra especificar. Aunque ahora parece fácil. La imagen de Alexandre en su bici rodando sobre una superficie con grafitis con el puente Vasco da Gama en el fondo. Ese fue el motivo

jueves, 15 de enero de 2015

viernes, 5 de diciembre de 2014

lunes, 17 de noviembre de 2014

J. LISBON

J. LISBON

La verdad es que no sé por dónde empezar. Supongo que podría empezar diciendo que no me encontré a Joao en este camino. O que él no llevaba esta ropa puesta. Que fui yo el que le pidió que viniese antes de que el sol se fuese, y que también fui yo quien le llevó esta chaqueta, estos pantalones y este par de botas. En un momento en que tanta gente se cuestiona la permeabilidad de las publicaciones editoriales en las dinámicas comerciales, pensé que sería interesante esbozar la narrativa al contrario. Se me metió en la cabeza que tenía que crear un espacio comercial donde cualquiera que lo visitara se arriesgara a encontrar contenidos genuinos e informativos. Se me metió en la cabeza que tenía que gestionar una tienda sin olvidar como había gestionado este blog.

Estuve en lugares tan diferentes como Madrid, Londres, Florencia, Felgueiras, Vila Nova de Famalicão o Charneca do Lumiar (zonas industriales de Portugal que la mayor parte de los portugueses ni siquiera conoce). Encontré  imágenes de este blog en los mood boards  de marcas extranjeras (donde las reuniones no fueron mal) pero también me dieron largas y palmaditas en la espalda (después de reuniones que no fueron tan bien). Y hoy, justo el día en que sacrifico la pureza editorial de este blog, en pro del negocio cuya creación no sería posible sin el blog que hoy se sacrifica, os presento el negocio que no podría existir sin este blog. Porque después de todo, son frases idiotas como esta las que seguiréis encontrando en ese negocio. Porque después de todo, igual que aquí, encontrareis calles de Lisboa, modelos que no son modelos, reportajes caseros e imágenes sin retocar. Y, de forma general, la identidad visual que quedó inmortalizada en ese universo de retratos ahora conocida como street style. El registro visual que, llevado por toda una dinámica online, transformó hombres comunes en iconos de estilo e hizo de retratos de la vida cotidiana inspiraciones a escala global.


Es justo eso. Una tienda de ropa. Una tienda de ropa de hombre. Una tienda de ropa que, fruto de estos 5 años de Alfaiate (versión original en portugués del Sastre), descubre que es posible ofrecer una prueba real del producto a través de internet. Que es posible esbozar un proceso online para descubrir productos que no termine en la imagen de un tipo de medidas estandarizadas y cabeza cortada, fotografiado contra una pared en tono pastel. Que es posible descubrir un producto por los mismos patrones y contextos visuales en los que tendremos que convivir con él. Que es posible leer una reseña escrita por alguien que, mucho antes de sentarse a recitar información sobre un producto, lo haya calzado o vestido. Y que es posible asegurar el control de todo esto mientras me ciña a la realidad masculina. Tanto es así que, antes de asegurar su venta, compré la chaqueta que Joao lleva puesta al diseñador que la creó. Tanto es así que, antes de soñar con escribir este blog, ya usaba yo esos pantalones. Por eso digo que miro este negocio como si fuera el Alfaiate. El blog que inspiró un negocio. Un negocio llamado J. LISBON. Un negocio que espero sea de vuestro agrado. Porque, por mucho que este convencido de vuestro interés (y este blog me ayudó a comprender que la aprobación más importante somos nosotros los que la atribuimos) nada de lo que diga yo ahora mismo supera unas buenas palmaditas en la espalda. Aquí esta J. LISBON de primera mano

lunes, 29 de septiembre de 2014

lunes, 22 de septiembre de 2014

Cristina

Cristina

Como en cualquier proyecto siempre hay por lo menos dos formas (o tipos ideales) de afrontar las cosas . Por gusto o hasta el agotamiento. Incluso si hubiese optado por la segunda habría sido difícil que, en alguna situación, no hubiese experimentado aquella sensación frustrante de  pensar "Me habría gustado tanto hacer esta foto". 
Me decidí por la primera de las opciones  lo cual, si bien por un lado promueve mi pasión por este oficio como motor de todo el proyecto, por otro…. abre un hueco al coste de oportunidad. El irritante coste de pensar en todas las oportunidades que perdí de fotografiar a personas que me hubiese gustado que estuvieran aquí. Personas que no fotografié porque decidí que el proyecto me debía servir a mí y no precisamente al contrario y, en aquellos días como en tantos otros, había sentenciado que mi felicidad no pasaba por salir de casa cámara en mano. Claro que la ecuación de mi felicidad personal cambió radicalmente en el momento en que vi a Cristina. Por suerte, había acabado de pasar junto a una pareja de enamorados a quienes había expresado mi sorpresa por el equipo que estaban utilizando para hacer fotos y, con la caradura de siempre, volví y les pregunté: ¿Os importa que pruebe vuestra cámara  con Cristina?


(esta y otras imágenes de este mismo momento pueden verse aquí)

lunes, 15 de septiembre de 2014

jueves, 19 de junio de 2014

Les dije:

_W2C1486

No vine aquí para hacer fotos pero tenía que hacer esta

lunes, 19 de mayo de 2014

lunes, 28 de abril de 2014

lunes, 7 de abril de 2014

lunes, 24 de febrero de 2014

lunes, 17 de febrero de 2014

lunes, 20 de enero de 2014

Pitti Uomo (Michael, day-by-day)

Michael day 1
Michael day 2
Michael day 3
Michael day 4

Fui por primera vez a Pitti Uomo. Una marca me pidió que hiciese fotos de todo el ambiente. La feria es brutal, hay marcas interesantísimas y visitantes también. Pero confieso que me sentí abrumado por tantas cámaras, lentes y fotografías. Tanto es así que lo que menos me apetecía hacer allí era fotografiar a nadie. Como si todo aquello estuviese, de alguna forma, en las precisas antípodas de momentos como este o aquel. Como si todo aquello desconociese que es posible, de verdad, encontrar gente inspiradora en los sitios más inusuales. En cualquier lugar del mundo donde a quien quiera que abordemos verdaderamente extrañe nuestra petición. Incluso llegando a desconfiar de ella. Pero que después de 30 segundos de conversación y una sonrisa genuina acabe por dejarse fotografiar por un extraño. Cuando vi a Michael junto a aquellas escaleras, pensé que era una de las pocas imágenes que podría haber sido tomada lejos de aquella confusión, de todo aquel bullicio, de toda aquella feria de vanidades con pelos en la cara . Y cuando, al día siguiente, le vi otra vez allí, entendí que todavía quedaban por capturar un par de  momentos más y le dije:
– Creo que resultará difícil de creer pero tus fotografías son las únicas que quiero para mi blog.
Sólo él, en cada uno de los días que la feria duró. Sin pompa, ni circunstancia, ni la más leve edición. Sin esperar siquiera a que desocupasen la escalera. Sólo él, en las escaleras que conducían al stand de la marca de la que forma parte

lunes, 11 de noviembre de 2013

Sin palabras

Speechless


[esta y otras imágenes de este mismo momento pueden verse aquí y, supongo, por aquí también] 

viernes, 25 de octubre de 2013

Probablemente

A camisa oriental

la camisa de hombre mas bonita que jamas fotografié

jueves, 24 de octubre de 2013

El viejo y el lago

O velho e o lago

Quien me conoce sabe bien que no me limité sólo a tomar esta fotografía. Sabe que me subí a la roca. Que enganché a alguien para que me fotografiase en su lugar. Que me fotografiase a mi y a Ilija juntos, en una charla amena, tentando a la suerte como los peces que por allí había, centrados en la parte albanesa del lago. En realidad no creo que Ilija sea viejo. Incluso porque la vejez, al menos hasta cierta edad
- cual instinto de supervivencia – va siempre dos generaciones por delante, lo suficientemente lejos para que nos podamos sentir descansados sin mayores preocupaciones. Porque no somos viejos ni nuevos, somos apenas el centro de nuestro mundo, y es con él como referencia , que lo que quiera que viva o ocurra en este planeta es alto, bajo, gordo, flaco, feliz, triste, inteligente o tonto, clarividente, obtuso, estúpidamente interesante o anormalmente aburrido. E Ilija, aunque técnica y científicamente posible, difícilmente sería mi abuelo. Y, pudiendo ser él mi padre, difícilmente me referiría a él como viejo. Porque los viejos, por definición, están más cerca de la muerte y nadie, tenga 20 o 60 años de edad, se siente cómodo pensando en la muerte de sus padres. De hecho tengo una foto yo solo en esa roca. Y unas cuantas con Ilija. Por suerte tenía a Amanda cerca, una de las cuatro australianas con quien pasé cuatro días y cuatro noches porque nos conocimos en una gasolinera donde su taxi y mi autobús cruzaron itinerarios. Y Amanda es una fotógrafa de %#&#ª§£. De hecho, una fotógrafa de moda de %#&#ª§£. El tipo de persona que nos garantiza una docena de bellas imágenes para la posteridad. Y realmente, las fotografías, son el mejor recuerdo de las vivencias. Y lo que guardo de este lago son cuatro australianas, con quienes después de intercambiar e-mails en un apeadero de Macedonia, quedé más tarde para cenar y de quienes me enamoré. Parece un poco extraño pero fue eso lo que pasó. Me enamoré de aquellas chicas. Y con ellas permanecí como si, en aquellos cuatro días, hubiese allí una especie de hermandad, y una de ellas, a veces, me contaba algo sobre otra, la misma que unas horas después me decía cualquier cosa sobre la “una de ellas” del principio de la frase. Y así, empezaba a sentir que también formaba parte de ese grupo. Que yo también estaría en la inauguración de la nueva casa de Karolina en Melbourne. Y creo que de todas las semanas que pase de viaje este verano, las semanas que pase con estas chicas fueron las más bonitas que viví. La sensación de encontrar a alguien que a la vez conocemos tan poco y aparentemente nos gusta tanto, es tal vez por su fugacidad, una de las más bonitas que jamás he sentido. Y hubo un momento bonito. Particularmente bonito. El de la despedida. Momento que no fotografié. Ni Amanda. Aunque, para ser sincero, me gustaría tener esta imagen grabada. No es que mi figura en bañador, con la camiseta colgando en la cintura, sombrero de paja y sandalias de plástico mereciese aparecer aquí. O la de las cuatro, sentadas en el desayuno, insistiendo en que me uniera a ellas en Grecia. Me gustaría tener ese momento guardado porque se que estaba feliz.  Porque dejaba un momento bonito, pero sospechaba que me metía en otro. En este caso en un coche con cuatro holandeses con quienes me monté hasta Belgrado y que me ahorraron muchas horas de tren y autobús. Cuatro holandeses que estaban boquiabiertos por los detalles que mi memoria había retenido de la Eurocopa del 88 (la única competición internacional de selecciones que Holanda ganó en fútbol). Cuatro holandeses que tenían un concurso debidamente elaborado con 256 participantes, desde cantantes y actrices conocidas de medio mundo, alguna que otra artista porno, unas cuantas celebridades holandesas e incluso la novia de uno de ellos. El concurso que elegiría allí ese día y en ese coche, “la tía mas buena del mundo”. Me dijo Laurens: "José, no te lo tomes mal pero no puedes participar en esta elección porque no conoces a las holandesas, no sería justo" "Claro que no" respondí, conteniendo la risa para no burlarme del tono serio con que mi nuevo amigo me comunicaba tan solemne decisión. Mi opinión fue registrada como el 5º y último factor de desempate, pero no conseguí generar suficiente lobby para evitar que Monica Belluci fuese eliminada en los cuartos de final. Viví todo esto hace más de un mes. Por algún motivo pensé que todavía no había llegado el día de escribir el texto sin el cual sabía que jamás publicaría esta fotografía. Por algún motivo fue necesario que me metiera en un tren en Oporto de vuelta a Lisboa y tener a siete señoras deliciosas (seguramente mayores que Ilija pero soy incapaz de llamarlas "viejas") metiéndose conmigo, para que, cuando una de ellas se refirió a mí como "señor" pensar:
- %£&#-$@, ¿esta vieja me llama “señor”? (al final si soy capaz...)
Como si estuviera ofendido, en la irracionalidad mas pura, por una supuesta anciana, en calidad de señora educada, me hizo sentir menos nuevo. Y luego, por la rudeza de mi pensamiento, me acordé de Ilija. Porque el nombre de este post estaba ya pensado desde el momento que lo fotografié. Recordé a Ilija, Amanda, Aneta, Karolina, Tash, Bas, Chiel, Kosse y Laurens. Y a muchos otros también. Y pensé. Esta señora amorosa a quien acabo de llamar vieja me recordó otra grosería que quiero cometer. Llamar viejo a Ilija. Ese señor simpático que conocí con las chicas de las que me enamoré en una cena junto al lago. Ilija, el señor que estaba en Kaneo, el punto más hermoso del lago Ohrid, en aquella roca frente a la casa donde nació su esposa. Su esposa, aquella señora que me había saludado desde la ventana. La madre del niño que, hace dos días, me escribió pidiendo las fotos que Amanda y yo habíamos hecho a su padre